Josefina Guilisasti
Pintura, instalación, práctica expandida
Josefina Guilisasti trabaja desde una convicción sencilla: los objetos guardan tiempo. Formada en la Universidad de Chile y con paso por el taller de Eugenio Dittborn, empezó pintando naturalezas muertas y con el tiempo esa pregunta se le fue expandiendo — hacia la instalación, hacia el video, hacia el trabajo colaborativo con tejedoras y artesanas del país, hacia proyectos que salen del taller para ir a terreno. Es una artista que da valor a lo que solemos mirar sin ver. Su obra ha estado en la Bienal de Shanghai, en el Blanton Museum de Texas y en la Saatchi Gallery de Londres, pero conserva algo raro y muy suyo: la escala doméstica, la intuición de que lo pequeño puede ser político.
Su cruce con la Ruta del Encuentro es natural: en Guilisasti, encuentro es un verbo cotidiano. Encuentro entre generaciones, entre saberes tradicionales y arte contemporáneo, entre el objeto íntimo y el gesto público. Su trabajo con las tejedoras de crin de Rari, junto al Monumento a la Mujer que actualmente desarrolla para el Parque Bicentenario de Santiago, prueban que su lenguaje sabe escalar del taller a la arquitectura sin perder su carácter reflexivo. Para la Línea 7, ofrece la posibilidad de pensar la estación no como una pared que se decora, sino como un lugar donde la memoria material de Chile sostiene una conversación cotidiana con quienes pasan por ahí.