Inti Castro
Muralismo de gran escala
Inti Castro pinta ciudades. Comenzó a los quince años en La Serena, cuando el grafiti era todavía contracultura pura, y hoy es uno de los muralistas latinoamericanos con mayor circulación internacional: ha intervenido calles en Chile, Francia, El Líbano, Noruega, Bolivia, Polonia, Puerto Rico, Canadá, Colombia, Alemania, Italia y México. Vive entre Barcelona y Santiago. Su iconografía cruza el simbolismo natural, el arte precolombino y la composición renacentista, en obras que suelen medir entre 15 y 20 metros de altura. Se aleja del muralismo de spray rápido y trabaja con acrílico y brocha, en tiempos más largos, buscando otro tipo de resultado.
Su cruce con la Ruta del Encuentro es directo: Castro es un muralista puro. Todo su lenguaje está pensado para el muro, para la ciudad, para el paso apurado del transeúnte que igual se detiene un instante a mirar. Su decisión de trabajar con brocha y en tiempos largos —dos o tres semanas por mural— es exactamente la mezcla de oficio y escala que este proyecto necesita. En Castro, encuentro se da entre el arte urbano y la belleza clásica, entre lo local y lo global, entre la calle y la memoria. Para la Línea 7, ofrece la posibilidad de que la estación funcione, sin retórica, como lo que él ya lleva décadas construyendo: un lugar donde el arte y la ciudad se miran de frente.