Basco Vazko
Muralismo urbano, pintura, graffito
Basco Vazko empezó en el grafiti a fines de los años noventa y desde entonces ha construido un lenguaje figurativo propio, con criaturas humanoides descentradas y una estética que él mismo describe como pop punk. De formación autodidacta, se distanció temprano del spray para trabajar con brocha y grafito, y esa decisión lo abrió al circuito de galería sin dejar la calle. Ha estado en la Fondation Cartier de París como parte de la muestra Born in the Streets y realizó residencia en el Watermill Center fundado por Robert Wilson en Nueva York. Su obra está publicada en 100 Artistes du Street Art y en Architectural Geographic. Realizó un mural para el Museo Violeta Parra en 2017.
Su cruce con la Ruta del Encuentro pasa por su capacidad rara de habitar dos mundos: el del arte urbano callejero y el del arte contemporáneo institucional. Basco Vazko ha demostrado que la escala mural monumental no es solo tamaño —hizo un mural en un hotel de nueve pisos en Estados Unidos— sino también criterio para adaptar el gesto al espacio. En su obra, encuentro se da entre lo popular y lo culto, entre el trazo espontáneo y la composición pensada. Para la Línea 7, ofrece la posibilidad de que la estación reciba una obra de lenguaje urbano vigente, sin renunciar a la profundidad conceptual.